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Los gases volcánicos
Los volcanes se construyen y crecen por la acumulación
de materiales alrededor de una fuente de emisión, ya sean
materiales fragmentados conocidos como piroclastos, o bien lavas.
La forma en que salen estos materiales puede ser efusiva cuando
se presentan flujos de lava o bien por medio de explosiones de
diferente intensidad que fragmentan las rocas de los conductos
volcánicos o al magma (roca fundida a profundidad y que
al salir a la superficie se llama lava).
Las explosiones volcánicas
resultan del aumento súbito de volumen de los gases que
se separan de los magmas cuando éstos ascienden a través
de los conductos de un sistema volcánico. Las erupciones
volcánicas explosivas son gobernadas principalmente por
los gases disueltos en el magma y la forma en que estos gases
son separados del magma (exsolución) y liberados desde
la cámara o reservorio magmático.
Existe una amplia variedad de gases volcánicos contenidos
en los magmas. Entre los más abundantes están el
vapor de agua (H2O), el dióxido de carbono (CO2) y el dióxido
de azufre (SO2).
La presencia de los gases volcánicos
y su concentración es muy importante de ser medida desde
antes que comience una erupción ya sea con métodos
directos como los que aplica el Dr. Yuri Tarán Sobol o
métodos indirectos como los que utiliza el Dr. Hugo Delgado
Granados, ambos del Departamento de Vulcanología del Instituto
de Geofísica de la U.N.A.M.
Importancia de medir los gases volcánicos
La magnitud y estilo de una erupción
volcánica depende de la cantidad de gases que contiene
el magma, la temperatura de éste, su viscosidad y contenido
de cristales antes de la erupción.
La exsolución es el resultado de cambios
físicos en el sistema volcánico como la convección
del magma dentro de la cámara (movimientos del magma debido
a diferencias de temperatura y densidad), cristalización
del mismo (los cristales se forman al enfriarse el magma), intrusión
de nuevos cuerpos de magma, ascenso del magma, etc. Estos cambios,
aunados a modificaciones en el sistema de conductos afectan el
flujo de gases hacia la superficie.
Algunos factores que producen diferencias en
la desgasificación del magma y restricciones al flujo de
gases por los conductos, pueden identificarse mediante la medición
rutinaria de la emisión de gases.
Una exsolución rápida de gases
o bien, cambios súbitos en las condiciones de flujo a través
de los conductos pueden ocasionar descompresión del sistema
magmático que puede derivar en eventos explosivos de diferentes
magnitudes. Por ello, con el fin de diagnosticar las condiciones
imperantes dentro del edificio volcánico, es importante
realizar el monitoreo de la emisión de gases.
Medición remota de gases
Las emisiones de SO2 son las únicas
que se miden de manera rutinaria mediante una metodología
estandarizada que usa un instrumento de medición remota:
el espectrómetro de correlación o COSPEC.
La medición remota del flujo de CO2
y H2O no ha sido alcanzada satisfactoriamente debido fundamentalmente
a que ambos son gases muy abundantes en la atmósfera y
su medición en forma remota es imposibilitada por este
y otros factores. No obstante, recientemente se ha diseñado
una metodología para la medición del flujo de CO2
mediante la utilización de un analizador infrarrojo de
gases.
Medición remota de la emisión
de gases en México
En México se ha utilizado el COSPEC
desde 1984 para medir el flujo de SO2 del Volcán de Fuego
de Colima, y desde febrero de 1994 se ha utilizado para monitorear
la actividad del volcán Popocatépetl. Adicionalmente,
a partir de 1997 se han comenzado a medir las emisiones de SO2
en otros volcanes tales como Tacaná, Pico de Orizaba, Las
Derrumbadas, San Martín Tuxtla, Iztaccíhuatl, Nevado
de Toluca, Jocotitlán, Ceboruco, San Juan, Sangangüey
y otros.
La medición del flujo de SO2 en los
volcanes mexicanos es pues, una necesidad importante para cada
uno de los volcanes y zonas volcánicamente activas de México
(Tres Vírgenes, Ceboruco, San Juan, Tepetiltic, Sangangüey,
Evermann, Bárcena, Nevado de Toluca, Jocotitlán,
Iztaccíhuatl, La Malinche, Citlaltépetl, Las Derrumbadas,
San Martín, El Chichón, Tacaná, La Primavera,
entre otros).
La medición de flujo de SO2 en los volcanes
activos de México debe ser una práctica común
y rutinaria con el fin de caracterizar el nivel de las emisiones
de cada uno de estos volcanes y construir una base de datos confiable
para cada volcán en particular y para todos los volcanes
mexicanos en general. El conocimiento de los valores de fondo
de los volcanes en estado no eruptivo puede permitir la identificación
del incremento de actividad de un volcán en particular
y documentar de manera firme la proximidad de un evento eruptivo.
El monitoreo de gases del volcán Popocatépetl
es llevado a cabo conjuntamente por el Instituto de Geofísica
y el Centro Nacional de Prevención de Desastres. El Dr.
Hugo Delgado Granados del Instituto de Geofísica es quien
ha establecido el monitoreo remoto de gases en forma rutinaria
en compañía de personal del CENAPRED como el Ing.
Lucio Cárdenas González y varias personas del instituto
como Noé Piedad Sánchez, Beatriz Oropeza Villalobos,
Isaac Abimelex Farraz, Patricia Julio Miranda, Esther Romero Terán,
Carlos Linares López y Miguel Angel Alatorre Ibargüengoitia.
Monitoreo de la emisión de gases
en suelos
La medición de gases en suelos es una
práctica común en algunas zonas volcánicas.
La medición del flujo de CO2 de suelos en zonas volcánicas
permite conocer la emisión de este gas a través
de zonas profundas hacia la superficie. Sin embargo, debido a
que este gas es abundante en la naturaleza, se deben realizar
mediciones con equipos sensibles para poder determinar las variaciones
de concentración de CO2 por encima de los valores de fondo
debidos a la actividad orgánica.
Adicionalmente, en zonas volcánicamente
activas como el Campo Volcánico de Chichinautzin y el Campo
Volcánico de Michoacán-Guanajuato, donde existe
la posibilidad de nacimiento de volcanes, el monitoreo de gases
se debe llevar a cabo mediante la caracterización de emisiones
de CO2 del suelo en primera instancia y en caso de presentarse
reportes de posibles indicios de volcanismo, realizar mediciones
de flujo de CO2 que permitan comparar valores con los valores
de fondo medidos y así determinar si lo observado corresponde
a actividad magmática o a otro tipo de procesos.
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